29 de febrero de 2008

La sonrisa frontal


La imagen parece velada, como si el tiempo hubiera ido depositando pacientemente una pátina pudorosa, o puede que sea la gasa que se va enquistando en nuestra memoria sentimental, pero aún así, con esa realidad desfocada, podemos adivinar a las primeras de cambio quién fue el ganador de aquel mítico combate dialéctico. De un lado, la arrogancia de la juventud, la sonrisa frontal, el rostro impoluto de quien mira a su oponente como un fugaz accidente, con una cierta condescendencia, con esa gentileza bostoniana de quien sabe que la fruta ha madurado y ha llegado el momento de hincar el diente; del otro, el perfil sombrío de un homínido que regresa al pasado.